miércoles, 18 de mayo de 2011

Abre tu mente y lánzate a experimentar una ruta ufológica


¿Hay vida en otros planetas? Se crea o no se crea, realizar un recorrido por los lugares de avistamiento de ovnis más famosos representa un reto diferente.

Aunque los ovnis ya no generan tanta expectación como la que suscitaban hace tres décadas, el fenómeno de los objetos voladores no identificados sigue interesando a una gran parte de nuestro planeta.

Es por ello que en los últimos años ha surgido un tipo de turismo, denominado ufológico, cuya finalidad es visitar aquellas zonas de la Tierra donde se producen mayor número de este tipo de fenómenos, con el fin de poder tener una experiencia propia de avistamiento.

Sin duda se trata de todo un desafío que, incluso, puede acabar convenciendo hasta al más escéptico. Desde luego se trata de un viaje original y totalmente diferente.

Los destinos ufológicos ideales

Varios son los países que destacan por sus numerosos avistamientos, por lo que se convierten en destino preferente a la hora de realizar una ruta ufológica.

En Estados Unidos se halla la conocida zona de Roswell o Área 51, situada en Nuevo México. Su accidentado y enigmático pasado, unido a la desértica zona donde se halla, hace de este lugar uno de los destinos ideales para disfrutar de actividad ufológica.

Las costas sur y central de Perú constituyen también una zona perfecta para el turismo ufológico por el gran número de avistamientos que tiene lugar en estas comarcas. Algo similar ocurre en Méjico, donde una de las zonas más atractivas es el valle de Cuernavaca, junto al volcán Ajusco, al sur de Méjico DF.

Bolivia también posee un gran historial de avistamientos ovnis, principalmente en el lago Titicaca, donde siempre se ha especulado con que podría existir una base extraterrestre en su interior. También resultan muy atractivas las poblaciones de Rurrenabaque y Queara.

Brasil cuenta igualmente con un circuito ufológico que incluye Chapada de Guimarães (Mato Grosso), Serra del Roncador y Chapada de los Veadeiros (Oaxaca), sur del estado del Piauí, Isla de Marajó y algunos otros puntos del litoral del estado de Pará.

También Argentina y Rusia se encuentran entre los lugares elegidos pero, en la actualidad, el destino preferente para los que deseen realizar una ruta ufológica es Chile.

La ruta de Chile

San Clemente, al sur de Santiago, al borde de la cordillera de Los Andes y en el mismo centro de Chile, es una de las zonas con mayor número de avistamientos de ovnis del mundo. Así lo ha reconocido el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), que desde hace dos años incluye en sus recorridos una ruta de turismo ufológico para captar turistas interesados en este fenómeno.

La ruta, que comprende un sendero de unos 30 kilómetros conocido como “El enladrillado”, concentra más de un centenar de avistamientos de ovnis desde el año 1995. Ufólogos de todo el mundo la consideran una “zona caliente” por la frecuente visita de objetos voladores no identificados.

La ruta ufológica combina el acercamiento con la naturaleza de la cordillera y la afición por investigar, aunque los responsables de Sernatur advierten que “en ningún caso podemos asegurarle al turista de que, si viene a San Clemente, verá un ovni”.

En Chile existen otras zonas de avistamientos como el Desierto de Atacama y la localidad de Huara, en el norte de país, además de Punta Arenas y Puerto Natales, en el extremo sur.

Turismo ufológico en España

Si no se desea salir de nuestras fronteras para realizar una ruta ufológica, Tenerife es el destino perfecto. En los alrededores del volcán Teide, e incluso en algunas playas de la isla (como la de La Tejita), muchos son los testigos que afirman haber visto señales de vida extraterrestre.

El Coto de Doñana (Huelva), el monte Puig Campana (Alicante), el desierto de Las Palmas (Castellón) o el macizo de Montserrat (Barcelona) son también algunos de los enclaves elegidos por los expertos en ovnis para disfrutar de la experiencia de un posible avistamiento.

De momento no hay agencias de viajes que ofrezcan explícitamente este tipo de viajes, pero sólo hay que seguir la pista de los lugares con mayor actividad ovni en el mundo para poder configurar una ruta de turismo ufológico a medida. Una mente abierta y unos buenos prismáticos son poco más de lo que se necesita.

La edición original de este artículo mío se encuentra en Suite101.net: http://www.suite101.net/content/abre-tu-mente-y-lnzate-a-experimentar-una-ruta-ufologica-a16946

Ruta de San Clemente, en Chile

Créditos / Autoría: http://www.flickr.com/photos/ruperthp/4379903522/

lunes, 25 de abril de 2011

Supersticiones y leyendas en torno a las campanas

Hubo una época en la que se creía que con el tañer de las campanas se podía ahuyentar a los espíritus, amedrentar a las brujas e incluso evitar epidemias.

Las campanas de las iglesias han estado cargadas desde sus inicios de una fuerte simbología religiosa, asociada tradicionalmente al catolicismo. De hecho, en la Edad Media la instalación de una nueva campana era todo un acontecimiento en muchos países cristianos y, tras ser bendecida, se celebraban grandes ceremonias acompañadas de suculentos banquetes.

Pero hubo un tiempo en que a las campanas se les confirieron una serie de poderes sobrenaturales que estaban por encima de cualquier explicación lógica. La superstición y ciertos ritos paganos fueron los responsables directos de estas atribuciones.

Campanadas contra la peste y los espíritus

El siglo XIV resultó ser una de las peores épocas que ha vivido Inglaterra. Uno de los principales motivos fue la epidemia de peste que invadió el país y que causó numerosas víctimas.

Fue durante este terrible periodo cuando decidieron asociar al tañido de las campanas propiedades mágicas capaces de ahuyentar a la Muerte Negra. Y la costumbre se propagó en el tiempo, ya que 300 años después un escritor inglés llamado Francis Hering escribió lo siguiente en su obra Reglas, instrucciones o advertencias para épocas de contagio pestilencial: “Que las campanas de ciudades suenen con frecuencia, con ello el aire se purifica”.

Por otra parte, en Europa, durante la Edad Media, se llegó a considerar que si se hacía sonar las campanas durante un entierro se conseguía alejar al espíritu del difunto.

Incluso los antiguos romanos atribuían a las campanas cierto protagonismo en sus ritos. Durante la celebración de la fiesta en honor de los muertos, en el mes de mayo, hacían sonar sus campanas de bronce mientras entonaban el siguiente cántico: “Espíritus de mis mayores, adelante”.

Igualmente, en el Pontifical Romano (libro litúrgico que reúne las celebraciones o conjunto de rituales que preside el obispo de una diócesis), se recomienda tocar las campanas para expulsar a los “espectros alocados de los muertos”.

Campanas fantasmagóricas

Son numerosas las leyendas que hablan de campanas que han empezado a sonar solas, sin la intervención del hombre.

El escritor francés Alejandro Dumas recoge en sus Cuentos de viajes por el sur de Francia que en el año 1407 se pudieron oír una serie de patéticos sonidos, entre ellos el tañer de una campana, momentos antes de que se hundiera un antiguo puente sobre el río Ródano.

En la ciudad de Méjico, una antigua leyenda cuenta que en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe hubo un capellán que solía tocar las campanas puntual y diariamente. Tras contraer una grave enfermedad respiratoria el hombre no dejó de tocarlas, eso hizo que empeorase y que, poco tiempo después, muriera. Dicen que tras su muerte se seguían escuchando las campanas cuando nadie las tocaba y, tras retirar las cuerdas que las hacían tañer, todavía hoy se siguen escuchando.

En la ciudad polaca de Breslau, hasta mediados del siglo XVIII, sus habitantes estaban convencidos de que si la campana de su ciudad sonaba a su antojo era porque uno de los canónigos iba a morir.

Las brujas y las campanas

Existe una leyenda, que también surgió en Europa durante Edad Media, que asegura que las brujas y las campanas no son buenas compañeras. De hecho, se cuenta que las arpías odiaban y temían a las campanas de las iglesias, por ello eran acusadas de subir a los campanarios por la noche y robarlas.

En la localidad inglesa de Canewdon, en el condado de Exxes, se contaba que una gran campana, robada y arrojada al río por siete brujas, seguía sonando bajo el agua durante las tormentas.

En el pueblo barcelonés de Vallorguina existen diversas leyendas de brujas relacionadas con el dolmen que allí se encuentra. Una de ellas asegura que, antiguamente, cuando sobrevolaban las brujas el municipio con dirección al dolmen, eran tocadas las campanas de la iglesia con el fin de asustarlas; incluso, en algunas ocasiones, estas campanas repicaban solas, ya que las brujas habían maldecido esta iglesia y a su pueblo.

También se le atribuye a las campanas el poder de luchar contra los elementos. Por ejemplo en Malta, hasta el año 1852, se volteaban las campanas en todos los templos para evitar las fuertes borrascas. También a principios del siglo XIX se hacían sonar durante las tormentas en la parroquia inglesa de Dawlish, en Devon, con el fin de que el espíritu de las campanas prevaleciera sobre el espíritu del relámpago.

El original de este artículo mío se halla en Suite 101.


Campana en Rumania.

Créditos / Autoría: Lutz Fischer-Lamprecht