martes, 15 de marzo de 2011

LA MALDICIÓN DEL DIAMANTE HOPE


  Una excepcional joya con un historial de 20 fallecidos

El diamante Hope

Créditos / Autoría: David Bjorgen


Expuesto actualmente en el Instituto Smithsonian de Washington, nadie podría imaginar al contemplar este sublime diamante azul el oscuro pasado que lo envuelve.

Los visitantes que disfruten de un recorrido por el Smithsonian Institution National Museum de Washington (Estados Unidos) podrán contemplar, entre otras muchas piezas, el fascinante diamante Hope (en inglés, esperanza). Se trata de una gema de color azul marino, con un peso actual de 45,52 quilates. Su especial coloración es debida a la presencia de trazas de átomos de boro en su composición.

Parece inofensivo, pero esta brillante joya posee unos pasionales y sangrientos antecedentes que la hacen responsable de 20 muertes.

Según la tradición india, el diamante Hope fue extraído del río Kistna hace más de 600 años y colocado en la frente de la diosa Sita. Un sacerdote hindú, al contemplarlo en un templo, sucumbió a su embrujo y lo robó. Tras ser descubierto fue torturado hasta morir. Era el primero de una larga lista.

Hope llega a Europa

No se volvió a tener conocimiento de la joya hasta el año 1642, cuando el diamante Hope reapareció en el continente europeo en manos de un contrabandista francés llamado Jean-Baptiste Tavernier. Por entonces el diamante pesaba 112,5 quilates, y recibía el nombre de Tavernier Blue. Fue el propio Tavernier quien se lo vendió al mismísimo rey Luis XIV de Francia, conocido como el Rey Sol, quien mandó tallar la gema hasta transformarla en una pieza de 67,5 quilates.

Por su parte, Tavernier obtuvo con la venta el dinero suficiente para comprar un título nobiliario y adquirir una gran propiedad. Poco tiempo después, las numerosas deudas que su hijo contrajo por el juego le obligaron a vender cuanto tenía. Totalmente arruinado, Tavernier regresó a la India para rehacer su fortuna, pero murió atacado por una jauría de perros salvajes.

Las víctimas francesas

Durante su estancia en la corte francesa, el diamante Hope estuvo implicado en numerosas tragedias. Nicolas Fouquet, un funcionario del gobierno que lo tomó prestado para acudir a un baile oficial, fue acusado en 1665 de desfalco y enviado a prisión, donde finalmente falleció.

Por su parte, el Rey Sol murió enfermo y abandonado, viendo cómo su imperio se derrumbaba. Tres miembros de la familia real, que habían tenido contacto con el diamante, también fallecieron en extrañas circunstancias, y la princesa Lamballe, que acostumbraba a llevarlo encima, fue linchada por una enfurecida multitud.

Entre los herederos del diamante Hope estuvieron Luis XVI y su esposa Maria Antonieta, cuyo trágico final en la guillotina durante la Revolución Francesa es de sobra conocido.

Durante las revueltas revolucionarias de 1792 la joya volvió a desaparecer, y la sangrienta leyenda de Hope se mantuvo viva. Se cuenta que Jacques Celot, un joyero francés, se obsesionó tanto con su belleza que acabó volviéndose loco y suicidándose. También se dice que el príncipe ruso Iván Kanitovski se la regaló a su amante parisina, a la que posteriormente mató de un tiró. Kanitovski también fue asesinado.

La maldición continúa

Entre los fallecidos por la maldición del diamante Hope también se incluye a Catalina la Grande de Rusia. Según narra la historia, la zarina lo llevó puesto poco antes de morir de una apoplejía.

Cuando la joya reapareció, en 1812, lo hizo en manos de un joyero holandés afincado en Londres, Daniel Eliason, que talló de nuevo el diamante reduciéndolo a su tamaño actual. El hijo de Eliason le robó la gema y el joyero acabó suicidándose.

Con su nuevo aspecto, el diamante Hope fue viajando por Europa y causando desgracias a sus propietarios, hasta que cayó en manos de Henry Thomas Hope, un banquero irlandés. Hope lo adquirió por tan sólo 30.000 libras y le otorgó su actual nombre. Su propio nieto murió en la más absoluta ruina.

En 1908 el sultán turco Abdul Hamid se hizo con el diamante tras pagar la cifra de 400.000 dólares. Hamid se lo obsequió a su esposa Subaya, a la que asesinó poco después de una puñalada. Un año después, el sultán perdió el trono.

Tras ser comprada por el magnate de los negocios Ned McLean, por 154.000 dólares, la valiosa piedra viajó a Estados Unidos en 1911. Vincent, un hijo de McLean, fue atropellado por un automóvil. El propio McLean terminó arruinándose e ingresó en un hospital psiquiátrico donde murió. Su hija falleció en 1946 tras ingerir numerosos barbitúricos, y su esposa, Evelyn, se hizo morfinómana.

El sangriento viaje del diamante Hope finalizó en 1949 al pasar a ser propiedad del joyero estadounidense Harry Winston, que compró la azulada gema a los herederos de McLean. Aunque su familia no sufrió nunca ninguna adversidad, Winston decidió donar la joya al Instituto Smithsonian el 10 de noviembre de 1958. Y parecía tener mucha prisa por deshacerse del diamante, ya que lo envío en un sobre de papel de estraza y por medio del servicio postal nacional.

La edición original de este artículo está en Suite101.net: http://www.suite101.net/content/la-maldicion-del-diamante-hope-a12421

viernes, 11 de marzo de 2011

LA MANO DE FÁTIMA

Conocida como "Jamsa", "Khamsa" o "Hamsa", la Mano de Fátima es un talismán contra el mal de ojo y las desgracias utilizado tanto en el mundo musulmán como en el judío.

La Mano de Fátima o Hamsa es uno de los amuletos protectores con mayor número de adeptos tanto en Oriente Medio como en el norte de África.

La forma más común de este talismán representa una mano plana simétrica con el dedo corazón en el centro, a ambos lados el anular y el índice, más cortos que el corazón e iguales entre sí, y en los extremos dos pulgares, también del mismo tamaño y curvados hacia afuera. Según su procedencia, existen variaciones de este símbolo muy similares.

Aunque no está directamente ligado con ninguna religión, lo cierto es que tanto musulmanes como judíos establecen una conexión entre la Mano de Fátima y sus propias creencias.

La creencia musulmana

Los musulmanes también la denominan Hamsa o Khamsa, que en árabe significa cinco, el número de dedos de la mano.
El número cinco es clave en el Islam: cinco son las veces que el almuecín llama a la oración desde su minarete; cinco son también las claves del misterio que sólo Alá conoce; los cinco Pilares de la Sabiduría; existen cinco tipos de ayuno durante el ramadán y disponen de cinco fórmulas para decir que Dios es grande. Pero también son cinco los camellos que se necesitan para el pago ritual de un agravio, y cinco son las generaciones que debe durar una venganza entre tribus del desierto.

El origen del amuleto, según la tradición musulmana, está ligado a Fátima az-Zahra, hija del profeta Mahoma, fundador del Islam. De ahí su nombre. Los musulmanes consideran a Fátima protectora tanto de fieles como de los que dudan.

Curiosamente, el Corán prohíbe el uso de amuletos y talismanes y reniega de la superstición, pero el influjo de la Hamsa es demasiado fuerte entre los creyentes.

Es habitual ver la Mano de Fátima en puertas, en forma de aldabas, o pintada en muros de pueblos y ciudades. Su presencia, dicen, les asegura buena suerte, les dota de paciencia y fidelidad y les protege del mal de ojo.

La versión judía

Entre los judíos podemos encontrar diferentes acepciones para denominar al amuleto: Mano Hamsesh, Mano de Hamsa o Mano de Miriam, haciendo referencia a Miriam o María, la hermana de Moisés y Aarón, reconocida por los hebreos como profetisa y asociada con la protección.

Los cinco dedos de la Hamsa están relacionados para los judíos con los cinco libros de la Torá, el documento más importante de su religión, ya que los hebreos no consideran que la mano posea ninguna conexión islámica más allá del nombre.

Entre los judíos es costumbre que la mano incluya en el centro una Estrella de David, ya que estiman que aumenta el poder del talismán, y en Israel es habitual su uso tanto en forma de colgante como de motivo decorativo en sus hogares.

Dependiendo de su uso, la Hamsa también puede llevar inscrita alguna oración, como el Shemá (“Escucha Israel”), el Birkat HaBayt (“Bendición de la Casa”) y el Tefilat HaDerech (“Oración del Viajero”).

 

Influencia mundial

La Mano de Fátima ha ido traspasando fronteras y actualmente se utiliza como amuleto en diversos lugares del planeta.

En la India se ha convertido en un fetiche muy popular, conocido como Mano Humsa. Lo mismo sucede en otros países de Asia, donde el talismán se considera particularmente poderoso para prevenir todo tipo de desgracias y enfermedades.

En la cultura de Occidente se cree que este amuleto, además de proteger contra la ira, previene contra la infidelidad, y en Norteamérica, particularmente, también se ha difundido la creencia de que la Mano de Fátima protege de los terremotos y las catástrofes naturales.

Pero quizá el uso más especial de la Hamsa es el que promueven algunas organizaciones que trabajan por la paz en Oriente Medio, que lo han adoptado como símbolo de las similitudes culturales existentes entre musulmanes y judíos.


La edición original de este artículo es de Suite101: http://www.suite101.net/content/la-mano-de-ftima-a12347#ixzz1GHggP2VM